miércoles, 5 de enero de 2011

Simplemente Marta

Alguien dijo alguna vez que cuando la gente común te empieza a llamar por el nombre de pila, sin necesidad de aclarar con más datos quién sos, quiere decir que ya alcanzaste la fama. Pasa con Mirtha, pasa con Susana y obviamente pasa con Marta. Pero el tema es que Marta es una artista plástica y como tal, pareciera que se le tiene prohibido ser conocida y mediática, como si eso desvalorizara su obra o la colocara en un lugar inadecuado. Minujín es mucho menos mediática y mucho más artista de pura raza de lo que la gente cree; si les parece que caí bajo su embrujo dense una vuelta por la excelente muestra retrospectiva que hasta el mes de febrero exhibe el Malba. Obviamente la inauguración fue una de las más multitudinarias que me tocó vivir este año en el museo, con gente haciendo cola para entrar, algunos famosos, un Eduardo Costantini que se quedó casi hasta el final y una Marta ataviada con un impresionante vestido rojo de Min Agostini pululando y disfrutando mesuradamente: si señores, aunque parezca mentira. A pesar de lo levemente estrafalario del atuendo, detrás de sus anteojos negros, llegué a adivinar el rostro de una mujer visiblemente emocionada, que no se puso en estrella y que no improvisó ninguna alocada performance, ni discurso porque no lo necesitaba: la potencia de su obra, que ocupa más de la mitad del museo, lo dice todo.  

Marta Minujín 1962
Marta Minujín 2010

El evento comenzó a eso de las seis de la tarde con la breve conferencia de prensa que brindaron en el auditorio la curadora de la exhibición, una muy joven Victoria Noorthoorn, y la propia Minujín. Aún más emocionada que la artista, Victoria se deshizo en agradecimientos para todos los que colaboraron con este titánico trabajo, que llevó meses de preparación e incluyó el análisis y el rescate de un cuantioso material de archivo, la reconstrucción completa de varias obras y un diseño de montaje muy complicado realizado por Gustavo Vázquez Ocampo, quien dijo que “armar esta muestra no convencional significó un enorme desafío para mí y para todo el personal del Malba”. Si bien Marta hace más de 40 años que produce obra, esta exhibición se centra en las décadas del 60, 70 y 80, mostrando 30 años ininterrumpidos de producción de avanzada y de vanguardia. Según Noorthoorn la muestra se pudo montar, en su mayor parte, gracias al meticuloso y ordenado archivo de la artista, que cuenta con cientos de metros de película y varios miles de fotos: “este montaje es un ejemplo de lo que se puede hacer gracias a un archivo bien conservado, todos los artistas y gobiernos deberían proteger sus archivos artísticos y culturales”. 






La exhibición comienza con dos magníficas pinturas al óleo, que a un despistado le parecerían de otro artista, enfrentadas a una pared repleta de trabajos de estética informalista que datan de finales de los años cincuenta: “cuando me empezaron a decir que mis pinturas eran excelentes me di cuenta que yo no quería eso para mi carrera, yo quería ser de vanguardia, asique a muchas de ellas las destruí y gracias a Alberto Greco pasé a “la cosa” que ocupa el espacio y significa más allá del entendimiento”. Cuando Marta se sumerge primero en cajas de cartón y luego en colchones, la muestra se abre a un enorme y colorido espacio repleto de multicolores y mullidas formas acolchadas, muchas de las cuales creó en París: en el año 1962 vivía allí en una pensión sin gas ni agua corriente y pasaba sus días recolectando viejos colchones de hospital. A un costado, la reconstrucción de la Soft Gallery invita a grandes y a chicos a saltar y revolcarse en su interior: “los colchones invitan a usar la obra de arte, esta retrospectiva es para vivirla, que vengan a mirar las vitrinas solo los historiadores, nadie más”, aconseja la artista. Las vitrinas, a las que alude Minujín, están repletas de fotos, hojas que describen de manera sistemática procesos creativos e ideas que surgen en su cabeza (tipeadas  con máquina de escribir) y cientos de bocetos y dibujos que demuestran el grado de compromiso y de trabajo que tuvo la artista con su obra a lo largo de los años.


Música acuática de Haendel, 1960

Colchones 2006-2010 vista de la sala


El resto de la enorme sala del segundo piso del Malba está dedicado a varios ejes temáticos que hacen foco en sus happenings: imperdible la reconstrucción de La Menesunda; su trabajo sobre los medios de comunicación, con un semi restaurado Minuphone; los años hippies, uno de los sectores más logrados con paredes tapizadas de páginas de revistas de la época y la exhibición de las prendas que Marta customizaba y usaba en esos años; y sus performances, en las que se rescata el trabajo de una artista que  anticipándose al clima que iba a instaurar la dictadura militar creo Kidnappening (una combinación ficcional de secuestro y happening). La cantidad de material y referencias escritas, sonoras y visuales agota, más aún cuando a la salida de la sala un cartelito indica que la muestra continúa con las esculturas facetadas de la terraza y las obras de la sala tres del primer piso. Allí se refugian los trabajos de temática latinoamericana (realizados en plena dictadura) y de participación masiva, entre los que se destacan el Obelisco acostado y El Partenón de libros. 


La Menesunda versión 2010

Los años hippies
Frac-asado de la Academia del Fracaso 1975


Recorriendo esta enorme retrospectiva detenidamente y reflexionando sobre la profunda base creativa con la que trabajaron los que le dieron vida no queda otra que reconocer que Marta es muchísimo más que una artista pop, ella misma lo  reafirma al decirnos a los periodistas, casi como pidiendo disculpas: “la fama te da poder, a veces para salvarte, como en la dictadura, y siempre para gestionarte a vos mismo; para poder seguir trabajando, en realidad”. Como si hiciera falta algo más, Victoria Noorthoorn remata: “Marta tiene una capacidad de autogestión envidiable, ella logró hacer todo lo que soñó porque insistió una y mil veces y tuvo la capacidad de reinventarse, cuestionando su propia producción, criticándola severamente y hasta destruyéndola para volver a rearmarla y mejorarla”. No es común ver en una inauguración a personas más preocupadas por leer los textos que acompañan a las obras, que por tomar la infaltable copa de champagne. Tampoco es común verlas jugando, charlando despreocupadamente con la pareja que está  metida en la cama de La Menesunda o acostada en el piso psicodélico de Importación-Exportación para sacarse fotos bien cerca de  las grandes flores y perfiles de colores fluorescentes. Desde el 26 de noviembre el Malba vive una fiesta que promete prolongarse hasta el 7 de febrero del 2011. “Cuando la gente queda descolocada crece”, afirma Marta. Yo agregaría: cuando aprende jugando también.

Fotos y Texto: Andrea Castro


Venus fragmentándose y recomponiéndose 1983-2007

Maqueta del Partenón de Liros 1983

Foto: Cortesía Prensa Malba


Hasta el 7 de Febrero de 2011
Domingo 9 y 16 de enero a las 18 hs visita guiada a cargo de la artista
Malba: Avenida Figueroa Alcorta 3415
Entrada General: $22 (miércoles $10,00)


lunes, 27 de diciembre de 2010

La herencia olvidada

Las salas de Proa están en penumbras. Sus guías se cansan de repetir a los visitantes que esto se debe a la conservación de las piezas que integran la muestra: una razón muy válida si tenemos en cuenta que la mayoría de ellas son textiles del siglo XIX.  Este inconveniente, sin embargo, es la clave para crear un contexto perfecto e ideal, en el cual resuenan demasiadas ausencias. Porque, si la presencia de piezas es abrumadora, la casi total inexistencia de los hombres y mujeres que les dieron vida es brutal. Ya desde la primera sala, el excelente diseño expositivo de Luis Fernando Benedit, nos hace sentir dentro de un paraíso perdido, donde todo nos es ajeno pero, a la vez, cercano. Las acertadas proyecciones, las instalaciones, que incluyen metafóricos maniquíes negros, y la disposición de las originales vitrinas, nos acercan a la cultura de las Pampas, de una manera nueva y muy diferente a la que tradicionalmente utilizan los museos etnográficos. Las Pampas: Arte y Cultura en el Siglo XIX, es una exhibición para vivenciar y conocer en profundidad, no solo el  inmenso legado artístico y cultural de nuestros pueblos originarios sino, también, la estructura política, económica y social de los verdaderos dueños de estas tierras. Parece una obviedad, pero la revalorización y difusión del legado de nuestras culturas  originarias, generalmente opacado por la magnificencia de los grandes imperios americanos o fríamente analizado desde la perspectiva del hombre blanco que las diezmó, es mucho más que justa y necesaria. 


Vista sala 3



El primer espacio está dedicado a las mujeres de los caciques, cuyos sosías pueblan la sala luciendo sus mejores galas. Ataviados con el tradicional quetpám (paño cuadrangular a moda de vestido) y cubiertos con la iculla (tejido que cubre los hombros), ostentan, sobre el fondo renegrido de ambos tejidos, toda la belleza de su segundo ropaje: sus joyas o “prendas” de plata. Tocados, aros, gargantillas, collares, pinches y pectorales conformaban por aquel tiempo símbolos que daban cuenta del poder económico y del capital político de cada cacique. Pero también, transformaban a las mujeres en un instrumento sonoro, aumentando su belleza y fuerza seductora, sobre todo cuando se mecían sobre los caballos. A pesar de que las descripciones de los viajeros hablan de las interminables procesiones de las que participaban las mujeres de cada uno de los caciques, no debemos pensar en ellas como personas dignas de una posición privilegiada ya que, al igual que las cautivas y los niños, constituían la principal fuerza de trabajo. Ellas eran las constructoras y la base de la comunidad, tejían, cuidaban el ganado, armaban los toldos y hasta construían arados, entre otras numerosas tareas. Justamente es la segunda sala la que nos introduce en la vida cotidiana y política de estos pueblos, a través de sus objetos cotidianos entre los que se destacan los juguetes de los niños, los magníficos mantos tehuelches, las palas de telar hechas con costillas de ballena y las ubres y testículos del ganado bovino, utilizados para acarrear agua. El centro del espacio, dominado por un círculo de ponchos, emula el modo en el que se organizaban las asambleas y parlamentos y da escalofríos por la belleza de las prendas y por la energía que desprenden esas falsas almas allí reunidas. Empalmando con el siguiente espacio se comienza a desarrollar aquí el tema de la platería ecuestre: el adorno de sus caballos era, para el cacique, tan importante como el de sus mujeres Es muy interesante  la comparación que se realiza entre las estilizaciones del pehuén (araucaria) y del búho, que aparecen en algunas piezas, y las abstracciones naturalistas del  estilo Art Decó.    

Mujer Mapuche con sus joyas de plata
El Parlamento. Vista sala 2

La sala tres está reservada al caballo, ese animal extranjero que se hizo inseparable de sus nuevos amos y les permitió el desarrollo del comercio con el mundo criollo y, a la vez, la ostentación de un nuevo poder en la guerra. Sus cabezas enjoyadas nos miran desde las paredes reafirmando las palabras de Lucio V. Mansilla: “el caballo indio es único (…) creemos que las extraordinarias características del animal se debieron, en gran medida, al especial respeto que por él sentía el indio. Era antes que nada su amigo”.
La última sala nos sorprende con una ondulante sucesión de ponchos, frente a los cuales serpentean en el aire las fajas mapuches. El poncho, ese permanente y fiel acompañante en la inmensidad de las pampas, era una prenda masculina tejida por una mano femenina. Ponchos pampeanos, araucanos, pehuenches y ranqueles exhiben aquí sus  eternos colores y sus magníficos diseños (algunos de ellos parecen teñidos al batik) ganándole la partida a los austeros y tristes tejidos industriales ingleses. Resguardados tras un vidrio e impecables a pesar del paso del tiempo, se exhiben el poncho que le regalaron al General San Martín durante el cruce de los Andes, el que perteneció al cacique Calfucurá y el que Mariano Rosas le regalara a Lucio Mansilla, su propio poncho, el tejido por su mujer principal: “entre los indios un gaje de amor; como el anillo nupcial entre los cristianos”. 


El caballo. Vista sala 3
El poncho. Vista sala 4


Las Pampas es una muestra que emociona por el alto grado de simbolismo que demuestra su montaje, por las sensaciones encontradas que provoca tanto en los visitantes como en el personal del museo (una de las guías me confió que se sentía especialmente perturbada cuando caía la tarde y los caciques reunidos en el Parlamento de la segunda sala parecían cobrar vida a la luz de los últimos rayos del sol) y por la labor de algunos de nuestros artistas plásticos que pone en evidencia: es notable la cantidad y calidad  de las piezas cedidas por la Fundación García Uriburu.

Texto: Andrea Castro. 
Fotos: Cortesía Prensa Fundación Proa.

Vista sala 3

Hasta el 9/1/2011
Fundación Proa: Av. Pedro de Mendoza 1929
De martes a domingo de 11 a 19 horas
Entrada general $10

www.proa.org

martes, 21 de diciembre de 2010

Después de cinco años reabre el Mamba

Este jueves 23 de Diciembre, después de cinco años de interminables remodelaciones, reabre parte de sus nuevas instalaciones el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires.

En esta primera etapa, se habilitarán dos grandes salas de exposición, de un total de siete, que prometen albergar el importantísimo patrimonio de casi 7.000 obras de arte argentino e internacional de los siglos XX y XXI que posee el museo. A partir de este jueves el público podrá disfrutar de dos muestras: en la planta baja, con el título Narrativas inciertas, se ofrecerá un interesante panorama de obras, creadas para esta oportunidad, de reconocidos artistas jóvenes argentinos, como Sebastián Gordín, Leandro Herlich, Nicola Costantino, Dino Bruzzone; y en el primer piso se exhibirá El imaginario de Ignacio Pirovano, con obras de la destacada colección Pirovano, que atesora el museo, de referentes de la abstracción de nuestro país y del ámbito internacional, como Paul Klee, Julio Le Parc, Henri Matisse, Juan del Prete.




La cita  es a las 20 horas y el evento dará comienzo con una intervención artística proyectada sobre la fachada del edificio. 

Mamba: Avenida San Juan 350

domingo, 19 de diciembre de 2010

Nuevas obras integran el patrimonio del Malba

Desde el 16 de diciembre de 2010 hasta abril de 2011 en la Sala 1 (planta baja) del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires, se pueden ver las nuevas obras que integran el patrimonio del Museo a través de adquisiciones, donaciones y comodatos.
La muestra presenta 44 obras, entre dibujos, pinturas, fotografías, esculturas, instalaciones, objetos, publicaciones y video, de los artistas Sergio Avello (con la especial adquisición del proyecto de la explanada Volumen), Adriana Bustos, Alejandro Cesarco,
Nicola Costantino, Guillermo Deisler, Facundo De Zuviría, Lucio Dorr, Alberto
Goldenstein, Víctor Grippo, Graciela Hasper, Magdalena Jitrik, Sameer Makarius, Liliana
Maresca, Matilde Marín, José Carlos Martinat, Juan Melé, Liliana Porter, Miguel Rothschild, Omar Schiliro, Rosana Schoijett, Alejandra Seeber y Horacio Zabala.

Fachada del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires



En siete años, el Programa de Adquisiciones ya permitió sumar al museo más de 300 obras de los principales exponentes del arte moderno y contemporáneo local y regional. El desafío hacia el futuro es comprometerse más activamente con la adquisición de obras de artistas latinoamericanos y focalizar la atención en determinados artistas argentinos, para mostrar el desarrollo en el tiempo de algunos referentes del arte local.
Desde 2004, Malba dio inicio a un Programa de Adquisiciones con el objetivo de ampliar la colección hacia el arte contemporáneo y completar su patrimonio histórico. El programa es financiado por la Fundación Costantini, la Asociación Amigos de Malba y un grupo de particulares, fundaciones y empresas que generosamente participa de la convocatoria.
A estos actores se suma, por sexta vez, la Feria de Galerías arteBA, que invitó a Malba a participar en su programa Matching Funds, patrocinado por la empresa Zurich. Este año, se compró la pintura Sin título (2009), de Graciela Hasper, exponente de la joven generación de artistas geométricos en la Argentina.
En ocasión de Buenos Aires Photo, la Fundación American Express se sumó -por cuarto año consecutivo- con la donación de las fotografías de Nicola Costantino, Autorretrato Nicola según Berni (2008), y Liliana Porter, Red with him [Rojo con él] (2005). Ambas piezas se suman al acervo de fotografía contemporánea argentina y refuerzan además la presencia de estas artistas argentinas en la colección permanente. En el marco de esta feria, también se compraron las fotografías Árbol de cuadros (2008) y Árbol de cuadros (2010) de la artista Magdalena Jitrik, gracias a una donación particular, y las fotografías de la artista Rosana Shoijett, generosa donación de Guillermo Navone.


Nicola Costantino. Autorretrato Nicola según Berni 2008
Rosana Schoijett. Silueta 2010

Este año se destaca, también, la adquisición de Volumen de Sergio Avello (artista fallecido recientemente), una obra diseñada especialmente para la explanada de Malba, con un juego de luces y sonidos que interactúan con la ciudad y el público. La obra fue comisionada a Sergio Avello en 2006 y adquirida en 2010 gracias al aporte de la Fundación Eduardo F. Costantini, que integra al patrimonio una pieza clave de la escultura urbana y el arte público. Siguiendo el Programa de comodatos iniciado en 2003, en esta ocasión se exhibe la escultura Sin título (1991), de Omar Schiliro, en su inconfundible combinación de objetos plásticos recolectados de la vida cotidiana y transformados en originales y llamativas lámparas.

Fotos: Cortesía Prensa Malba

Sergio Avello Volúmen 2006

Omar Schiliro.Obra en préstamo desde 2010

Hasta Abril de 2011
Malba: Avenida Figueroa Alcorta 3415 CABA
De jueves a lunes y feriados de 12:00 a 20:00. 

Miércoles hasta las 21:00.
Entrada: $20,00. Miércoles: $8,00

lunes, 13 de diciembre de 2010

El libro rojo de Carl G. Jung

El Miércoles 15 de diciembre a las 19:00 en el auditorio del Malba se estará presentando la edición en castellano del Libro Rojo de Carl Jung. Bernardo Nante, Leandro Pinkler y Francisco García Bazán dialogarán acerca de esta importante obra cuya edición castellana es publicada por primera vez para el mercado latinoamericano y europeo por el sello El hilo de Ariadna, para MALBA - Fundación Costantini.  Durante el evento también se presentará: El libro rojo de C. G. Jung. Claves para la comprensión de un libro inexplicable de Bernardo Nante, primer estudio a nivel mundial que realiza un comentario integral al enigmático libro del sabio suizo.

Carl Jung

Si bien se supo de su existencia por más de ochenta años, El libro rojo nunca fue publicado ni estuvo disponible para el amplio número de estudiosos y seguidores de Jung, ahora se publica en una edición facsímil completa con un estudio preliminar y notas de Sonu Shamdasani, destacado estudioso de Jung, y la versión castellana al cuidado de Bernardo Nante, reconocido investigador de C. G. Jung y sus fuentes. Este facsímil exacto de El libro rojo revela no sólo el trabajo de una mente extraordinaria sino también la mano de un talentoso artista y calígrafo. Intercaladas entre más de doscientas páginas iluminadas hay pinturas cuyas influencias oscilan desde Europa, el Medio y el Lejano Oriente, hasta el arte nativo americano. Esta publicación posibilita una nueva era en la comprensión de la obra de Jung y además arroja una nueva luz respecto de la recuperación de su alma y la constitución de una psicología. Se trata quizás de la obra inédita más influyente de la historia de la psicología. El libro rojo es único y su publicación es un hito fundamental tanto en términos artísticos como en relación al desarrollo de la vida y la obra de Jung.




En El libro rojo de C. G. Jung. Claves para la comprensión de un libro inexplicable, Bernardo Nante realiza un comentario integral al enigmático libro del sabio suizo que narra e ilustra sus fulgurantes y aterradoras visiones acaecidas entre los años 1913 y 1916. La obra, acompañada de numerosos esquemas e imágenes, facilita la lectura de un texto mercurial, cambiante y a menudo inasible. Cuando se ingresa a esta obra con la sola razón crítica, el texto resulta inexplicable. Cuando se deja la razón a un lado, el texto fascina y espanta, pero tal inmersión en su mar simbólico a menudo obnubila e intoxica. Para evitar estos dos extremos, esta obra, basándose en los criterios que El libro rojo sugiere, y a la luz de toda la obra de Jung y de sus fuentes, acompaña al lector en su travesía simbólica y lo adentra en su misterio.

El libro rojo de Carl G. Jung se encuentra a la venta en Tiendamalba.
Presentación: 15 de diciembre a las 19 hs con entrada libre y gratuita


viernes, 3 de diciembre de 2010

Conversando con Siqueiros

Este sábado a las 17 horas en el Auditorio de la Fundación Proa se estará presentando el libro “Conversando con Siqueiros”, de José Tcherkaski, quien integrará una mesa redonda junto a José Emilio Burucúa y José María Caula.




“Para mí, no hay ninguna diferencia entre el ser político y el ser creador en el arte. Ningún ser dotado artísticamente puede serlo si no es simultáneamente un ser político”, afirma David Alfaro Siqueiros en una entrevista realizada por el periodista y escritor José Tcherkaski en 1971, que se publica cuatro décadas más tarde en el libro Conversando con Siqueiros: “Ya pintaba en el vientre de mi madre”. En este diálogo -en el que “desnuda sus ideas sobre la condición humana”, según el autor, Siqueiros rememora una época agitada de su vida, la revolución precoz, anterior a todos los grandes acontecimientos del siglo XX, donde era inconcebible, en su opinión, el artista desligado de la política. El libro contiene esta entrevista memorable, la grabación de la conversación y una amplia compilación de cartas, fotos, conferencias del artista y poemas.
La publicación se encuentra a la venta en la  librería de la Fundación Proa.

Sábado 4 de diciembre - 17 hs.
Fundación Proa: Avenida Pedro de Mendoza 1929
La Boca. Caminito.

martes, 23 de noviembre de 2010

¡Arte, arte, arte......Marta Minujín invade el Malba!

El jueves 25 de Noviembre inaugura en el Malba – Fundación Costantini la que promete ser una de las muestras de fin de año: Marta Minujín. Obras 1959-1989. La retospectiva está integrada por más de  100 obras que hacen foco en su producción histórica de las décadas del 60, 70 y 80. Curada por Victoria Noorthoorn, la exposición invita al público a adentrarse en las obras y las acciones más y menos conocidas de la artista, realizadas tanto en Buenos Aires como en París y Nueva York, entre otras ciudades. “El objetivo principal de esta exposición es acercar al público la complejidad, coherencia, y densidad crítica de una obra que conocemos poco; y enfatizar su pertinencia contemporánea”, sostiene la curadora. 

Marta 2010 (Foto Matías Roth)

Marta en su estudio 2010

La exhibición se organiza, a grandes rasgos, de manera cronológica e incluye desde sus pinturas de 1959 y sus tempranas obras informales hasta sus ambientaciones multicolores de 1964 y 1965; desde sus trabajos sobre los medios de comunicación en 1966 hasta su experiencia hippie hacia 1968; desde sus óperas ficcionales en 1972 hasta sus proyectos de crítica sobre la realidad latinoamericana durante los tardíos años 70, para luego extenderse a sus proyectos de participación masiva. El diseño expositivo presenta un formato afín a la vorágine de la artista, con paneles curvos y diagonales que invitan a introducirnos en su laberinto creativo. Incluye obras pertenecientes a colecciones públicas y privadas, 20 proyecciones con registros fílmicos, la reconstrucción y recreación de obras históricas e importantes documentos del prolífico archivo de la artista.




Están representadas en ella, entre muchas otras,  sus obras más paradigmáticas: La destrucción (1963), ¡Revuélquese y viva! (1964), La Menesunda (1965), El Batacazo (1965), Simultaneidad en Simultaneidad (1966), Importación-Exportación (1968), Kidnappening (1973), The Soft Gallery (1973), Imago Flowing (1974), La academia del fracaso (1975), Comunicando con tierra (1976), El Obelisco de pan dulce (1979), El Partenón de libros -que realizó con títulos prohibidos durante la dictadura militar en 1983- y Operación Perfume (1987).  Malba también exhibe en su terraza una selección de esculturas producidas por la artista durante los últimos 20 años.  “En líneas generales, la exposición se concentra en la Minujín que no conocemos dadas las escasísimas exposiciones analíticas que se organizaron sobre su obra en nuestro país. Me refiero a las facetas relativas a una producción que además de libertad, vorágine, exceso y egocentrismo, se caracteriza también por su método, precisión, rigor, resistencia, generosidad y un fundamental espíritu crítico, todas cualidades que claramente han contribuido a conformar una producción de vanguardia tan variada como compleja y a constituir a Marta Minujín en una autogestora de proyectos artísticos como no ha visto la Argentina”, explica su curadora.


Colchones (París 1965). Archivo Marta Minujín

Importación Exportación. (Bs. As. 1968). Archivo Marta Minujín
 
Para acompañar la impresionante exposición Malba editó una importante publicación de 300 páginas, bilingüe español– inglés, con la reproducción color de las obras representadas; una introducción de Eduardo F. Costantini, fundador y Presidente de Malba; un ensayo curatorial a cargo de Victoria Noorthoorn (El vértigo de la creación), que dialoga con diversos textos elaborados por un equipo de investigación; una sección de obras, con textos de Jimena Ferreiro Pella; un cronología artística internacional, a cargo de Victoria Giraudo y, finalmente, la sección documentos que permite acceder a una selección de textos históricos. 



Actividades relacionadas con la exposición

- Encuentro con la artista y la curadora (a cargo de Marta Minujín y Victoria Noorthoorn)
Lunes 29 de noviembre a las 18:00 Auditorio. Entrada libre y gratuita. Las entradas se entregarán una hora antes del inicio de la actividad, hasta agotar capacidad de la sala.
- Visitas guiadas
Miércoles y viernes a las 17:00
Domingos a las 18:00

Del 26 de noviembre al 7 de febrero de 2011
Sala 5 (2º piso), sala 3 y terraza (1º piso)
Malba: Avenida Figueroa Alcorta 3415
Entrada general: $20 (miércoles: $8,00)
www.malba.org.ar