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miércoles, 4 de mayo de 2011

¡Yo fui, yo soy y yo seré!

Acaso crezca desde el suelo es una de las oraciones que conforman el brillante texto  Descripción de un cuadro del escritor y dramaturgo alemán Heiner Müller. También es la frase que da título al espectáculo inspirado en el mencionado escrito y en retazos de la dolorosa vida de la revolucionaria alemana Rosa Luxemburgo. La pieza teatral de Ana Rodríguez Arana y Sergio Sabater es de un alto contenido simbólico y se desarrolla dentro de la, a golpe de vista, oscura y estática sala de un museo. En ella, se encuentran oportunamente reunidos el cuadro descripto por el alemán, la representación de la tumba de Rosa y un maniquí que luce la reproducción de uno de sus vestidos. Luego de la explicación de una especie de guía, cuyas palabras suenan demasiado impostadas e innecesarias, y siguiendo el relato verbal y actitudinal que comienza a generar la dupla integrada por un acartonado funcionario y el portero, Rosa y su asesino cobrarán vida para re interpretar, una y otra vez, la violencia descarnada y eterna que se descubre tanto en la pintura como en la lucha de la revolucionaria polaca.




El narrador (el que habla) contará los hechos, describirá minuciosamente el cuadro (a partir del texto de Müller) y hará hincapié en el significado de  ciertas palabras entonando solemnemente impecables definiciones de diccionario.  También se encargará de reacomodar los objetos sobre el escenario, de manejar como si fuera una muñeca a la resucitada Rosa y de conseguir que el obediente portero se las arregle como pueda para traducir a una especie de lenguaje de señas y acciones sus doctrinarios dichos. La excelente interpretación y el elocuente dinamismo del personaje mantendrán el ritmo de la obra y preanunciarán los cambios de clima, cada vez que el erguido caballero pregunte: ¿qué se ve? 




Lo primero que se verá es la vuelta a la vida de Rosa, que se levantará desde su tumba desecha, dolorida y llevando atado a su cuello un pequeño librito (el Liber Vitae) como pieza de identidad. Rosa volverá a la vida como la dejó, destruida tanto moral como físicamente y, lo que es peor, retornará para revivir su terrible historia y ser golpeada y asesinada una y otra vez. Rosa será entonces la perfecta alegoría de la revolución, la cual ha renacido para ser asesinada, una y otra vez a lo largo de los siglos. “Me hundieron en la tierra y me cubrieron con una gran piedra para que nunca más vea la luz. Bajo la sombra de mis alas habita el espanto”, sollozará la mujer al borde del llanto luego de  ser obligada a beber sangre, el alimento de los muertos, para volver a tener presencia en el mundo de los vivos. Rosa la roja, como le decían sus contemporáneos, no tendrá, al regresar de la muerte, una voz que le permita contar su propia historia: el que habla es el que recopilará su vida leyendo el Liber Vitae que le quitará del cuello, y también es el que releerá sus cartas. Ella solo se limitará a asentir, enmascarada y sentada en un rincón. Por detrás de esa misma máscara Rosa apenas podrá, más adelante,  entonar uno de sus discursos, su voz se oirá como en sordina, como si proviniera de una vieja grabación, y su rostro no podrá acompañar la vehemencia de sus palabras. Nada de esto importará demasiado porque su figura crecerá desde el suelo en escena, al igual que la de la mujer del cuadro, y su infinito deseo de libertad llegará como una bocanada de aire fresco cuando su tumba se transforme en ese precioso jardín que supo cultivar detrás de los muros de la cárcel que la mantuvo presa durante toda la Primera Guerra Mundial. “A veces me siento un pájaro con figura humana” solía decir esta aguerrida mujer que  imitaba a la perfección el canto de los herrerillos, que volaban presurosos a invadir su encarcelado jardín.   


 


Justamente, lo que tiene sádica y simbólicamente apresado entre sus manos el hombre del cuadro que describe Müller es un pájaro. Su figura se corporizará en escena en la piel de un hombre ciego, déspota y violento, que encarnará toda la brutalidad del autoritarismo que encarceló, torturó y mató a Rosa en el pasado y en el presente, en cada noche que ella vuelve a la vida. El que habla dirá que “la muerte es el pasaje de sujeto a objeto”, permitiendo así que el ciego la emprenda a golpes y patadas con el maniquí que exhibe el vestido de Rosa, en una metáfora visual que helará la sangre. Luego de tanto padecer su jardín se volverá tumba y Rosa caerá muerta una vez más, cobardemente asesinada. Sin embargo, como la revolución es un cambio en el orden de las cosas, ella finalmente vencerá a su opresor para seguir viviendo a través del recuerdo incansable de sus imágenes y sus palabras. Porque Rosa Luxemburgo fue, es y será.

Texto: Andrea Castro. 




Elenco: Pablo Bossi, Pablo Garrido, Hector Raubert, Ana Rodríguez Arana y Patricia Carbonari.
Dramaturgia: Ana Rodríguez Arana y Sergio Sabater
Diseño de Iluminación: Pehuén Strodeur  
Escenografía y Vestuario: Laura Cardoso  
Música Original: Gustavo Toker
Realización de obra plástica: Álvaro Urzagasti
Asistente de Dirección: Emilia Goity
Director: Sergio Sabater






Funciones: sábados 21:30 hs.
Entrada: $ 40 (descuento estudiantes y jubilados $ 25)
Sala: Patio de Actores -  Lerma 568 Reservas al 4772-9732

viernes, 1 de abril de 2011

Estreno: Acaso crezca desde el suelo

Este espectáculo está inspirado en Descripción de un cuadro de Heiner Müller y en retazos de la vida de la revolucionaria alemana Rosa Luxemburgo. En la oscuridad de un olvidado museo, las figuras inmóviles de un cuadro cobran vida y se vuelven los protagonistas de un relato que trama, en medio de un sueño revolucionario, vida, muerte y resurrección.

 
Palabras de los dramaturgos: “... llegó a nosotros la obra de Heiner Müller, Descripción de un cuadro (Bildbeschreibung), como su nombre lo indica el texto consiste en la descripción minuciosa de una pintura. No hay diálogo, ni personajes, ni conflicto en el sentido tradicional del término. Lo que se lee, no parece ser un texto teatral. Heiner Müller lo califica, sin embargo como un texto para el teatro.  El cuadro nos muestra a un hombre y a una mujer estáticos en la imagen. Pero, según el dramaturgo alemán, la pintura encierra una historia, una  historia que remite a un acto de violencia: la violencia que ejerce el hombre sobre la mujer. La mujer será asesinada y el hombre, que en el cuadro parece aproximarse hacia ella, será su verdugo. Sin embargo  - y he aquí lo inquietante del relato– tal vez esto ya haya ocurrido y lo que vemos pintado sobre la tela, no sea sino su repetición cíclica, eterna, fijada en el instante. Por eso, es posible que la mujer esté regresando de la muerte, “creciendo desde el suelo” nos dice Müller, para volver a morir.  En nuestro trabajo (anterior al hallazgo de este texto) nos habíamos acercado a la biografía de la revolucionaria alemana Rosa Luxemburgo. Teníamos materiales escénicos y una amplia recopilación de los hechos de su vida y de sus cartas. Al poco tiempo de trabajar sobre la obra de Müller comprendimos que esa mujer que vuelve de entre los muertos podía ser –para nosotros- una suerte de alegoría. Rosa, el emblema de la revolución, retorna como fantasma, como sueño incumplido, como nostalgia y utopía, como reclamo de redención...” 


ACASO CREZCA DESDE EL SUELO
Biografía ilustrada en un cuadro anónimo.


Estreno: Sábado 2 de abril
Funciones: sábados 21:30hs
Entrada: $ 40 (descuento estudiantes y jubilados $ 25)
Sala: Patio de Actores -  Lerma 568 Reservas al 4772-9732

Elenco: Pablo Bossi, Pablo Garrido, Hector Raubert, Ana Rodríguez Arana, Patricia Carbonari
Dramaturgia: Ana Rodríguez Arana Y Sergio Sabater
Diseño de Iluminación: Pehuén Strodeur  Escenografía y Vestuario: Laura Cardoso 
Música Original: Gustavo Toker  Realización de obra plástica: Álvaro Urzagasti
Asistente de Dirección: Emilia Goity


Director: Sergio Sabater, dramaturgo, director y pedagogo teatral, es actualmente Secretario General del Departamento de Artes Dramáticas del IUNA, la primera Universidad de Arte del país que cuenta al teatro entre sus disciplinas académicas. Allí se desempeña además, como Profesor Titular y como Investigador en el campo de las prácticas escénicas y performativas. Su trayectoria artística, ligada a la escena independiente de Buenos Aires, se ha caracterizado por la búsqueda de un teatro abierto a la deriva de los procesos creativos y por la construcción de una poética de sesgo experimental.