martes, 10 de mayo de 2011

La cruel Argentina del siglo XIX

Malba – Fundación Costantini presenta una nueva edición de su programa Contemporáneo, dedicado al arte actual, local y regional. En esta ocasión, se exhibe una selección de obras de la artista Cristina Piffer (Buenos Aires, 1953), realizadas entre 1998 y 2011, que repasan su producción artística, abocada a interpelar la trama histórico-política de la Argentina del siglo XIX. Por primera vez, se exhibe una obra de la serie Neocolonial (2011) realizada especialmente para esta exposición.



La artista propone reflexionar acerca de las tensiones que existen entre el discurso oficial y las voces silenciadas de los protagonistas de distintos episodios de la historia argentina del siglo XIX: los enfrentamientos entre unitarios y federales, la organización y constitución del Estado nacional y los procesos de concentración de la propiedad de las tierras productivas, tras el genocidio indígena durante la Conquista del Desierto. Al mismo tiempo, Piffer cuestiona el sentido que la historia oficial le ha dado a categorías como identidad, patria y nación.

En sus obras, Cristina utiliza diversos materiales orgánicos como grasa, carne, vísceras animales y sangre deshidratada en polvo, sellados en placas acrílicas y exhibidos en asépticas mesadas o fijados con pernos y ganchos de acero. En ese sentido, la materia orgánica opera como una inquietante metáfora de los cuerpos borrados de la historia. "La violencia encarnada (hecha carne) en los cuerpos y en la historia constituye el tema en torno al cual la obra de Cristina Piffer hace friccionar un conjunto de estrategias poéticas y modos de intervención", explica Fernando Davis, curador de la exposición.


La violencia y la historia
La obra de Piffer insiste en la presencia de la violencia como una constante en la historia argentina, "como palabra y como acto", refiere el curador citando a Marcelo Pacheco en su texto para la III Bienal Iberoamericana de Lima, 2002. En Perder la cabeza (1998), una mesada de acero exhibe una serie de cortes de carne encofrada y sellada en resina poliéster y acrílico, en cuya superficie la artista grabó los nombres y las fechas de nacimiento y muerte de personajes de la historia argentina pasados a degüello. La utilización de las piezas de carne se repite en la serie Neocolonial (2011) -producida especialmente para esta exposición- en la que las piezas de grasa y carne encofrada simulan, en su disposición geométrica, un embaldosado en mármol.
 
Perder la cabeza 1998. 5 módulos de carne vacuna, resina poliester transparente, mesa de aceroinoxidable y texto sobre pared.

En Lonja (2002), Piffer tensiona el dato de la artesanía criolla con la cita elíptica de la violencia. Se trata de una tira de cuero tensada entre dos ganchos, en referencia al proceso artesanal del cuero crudo. En su serie de “trenzados” reemplaza el cuero por tripas de vacuno trenzadas y conservadas en recipientes transparentes de vidrio con agua y formol, dispuestos sobre una mesa de acero, que se ubican junto a un texto, con instrucciones para realizar la llamada trenza de nueve tientos o “patria”. De esta manera, la artista inscribe el texto del manual de artesanía gaucha en una nueva trama de asociaciones que vuelven sobre la violencia como ejercicio calculado y sistemático.


Lonja 2002, cuero crudo y acero inoxidable.

Serie de trenzados 2000. Tripas vacunas trenzadas en recipientes con agua y formol.

En 41 millones de hectáreas (2010), obra que hace referencia al exterminio de la población indígena de la Patagonia durante la Conquista del Desierto, Piffer cubre una mesa con sangre en polvo, a modo de alusión elíptica al genocidio de los pueblos originarios. La artista también utiliza la sangre en polvo en sus serigrafías sobre vidrio de la serie Las marcas del dinero, donde toma fragmentos de la iconografía del papel moneda de finales del siglo XIX. "Si en un sentido estas obras acuden a un rigor de la forma próximo al repertorio minimalista, al mismo tiempo traicionan dicha inscripción al introducir la cita de la violencia, pero no a través de una referencia explícita, sino movilizando la potencialidad significante de una serie de materiales, que Piffer amarra a datos y textos históricos precisos", afirma el curador.



41 millones de hectáreas 2010. Sangre de vaca deshidratada sobre mesa de acrílico.

Serie las marcas el dinero 200 pesos fuertes 2011. Sangre de vaca deshidratada y serigrafía sobre vidrio.

En todos los casos, la artista propone reflexionar acerca de la distancia que existe entre lo visible y lo invisible en los relatos históricos locales y en sus reverberaciones contemporáneas. "El pasado no constituye una instancia clausurada y definitiva, sino, por el contrario, un territorio abierto a la apuesta conflictual de un presente inestable donde se libra la batalla por su interpretación. Se trata, en tal sentido, de volver sobre esos pasados soterrados, en sus cancelaciones y retornos, no para corregir o completar la historia, sino para interrogar, como lo hace (obstinadamente) la obra de Piffer, sus efectos en nuestro presente",concluye el curador.

Texto y fotos cortesía Prensa Malba

Curador invitado: Fernando Davis
Del 29 de abril al 20 de junio de 2011. Sala 1 (planta baja)
De jueves a lunes y feriados de 12:00 a 20:00 hs. Miércoles hasta las 21:00 hs.
Hasta el 20 de junio.  Entrada general: $22. Miércoles: $10
Avenida Figueroa Alcorta 3415, CABA