jueves, 23 de septiembre de 2010

La mirada de Picasso en la UNTREF

Pablo Diego José Francisco de Paula Juan Nepomuceno María de los Remedios Cipriano de la Santísima Trinidad Ruiz y Picasso fue un malagueño que tuvo unos ojos de fuego y una genialidad tal que lo convirtió en el más grande artista del siglo XX. Los ojos de Pablo Picasso tenían una mirada penetrante y reflexiva que se apoderaba de todo objeto o sujeto que pudiera satisfacer su voracidad creativa, cuando Picasso miraba, en realidad deseaba. Justamente es, “La mirada del deseo”,  una de las muestras más importantes del año,  que se alberga en la sede Caseros de la Universidad de Tres de Febrero hasta el próximo 30 de octubre. Gracias al Museo de la mencionada universidad (MUNTREF) y a la Fundación Pablo Ruiz Picasso-Casa Natal Málaga nos llega esta exhibición que, a partir de una selección de más de 60 obras sobre papel, nos propone un recorrido por diferentes momentos creativos y cronológicos de la producción del artista; algo que no se veía en la Argentina desde el año 1934.




“La mirada del deseo está organizada en ocho capítulos diferentes, a través de los cuales aparecen representados distintos estilos y lenguajes usuales en Picasso como el cubismo, el clasicismo y el surrealismo, junto a otros con expresiones de un cierto manierismo tardío. El hilo conductor es la representación del cuerpo humano y sus posibilidades estéticas, la mayoría de las veces, como no podía ser de otra forma en Picasso, los cuerpos femeninos son los protagonistas”, nos cuenta Lourdes Moreno Molina, curadora de la muestra y Directora de la Fundación Pablo Ruiz Picasso-Casa Natal. Del arte clásico al cubismo más salvaje, de la maestría académica en el dibujo a una visión primitiva y personal, de las técnicas más sencillas de grabado a las más estrafalarias podemos observar, a lo largo de las obras, el día a día del trabajo del artista.
El primer capítulo, “el cuerpo reconstruido” nos muestra el esplendor geométrico del cubismo y su maravillosa simplicidad absoluta;  en “los cuerpos creados”  aparece el cuadro dentro del cuadro para reflexionar  e intentar desentrañar el momento creativo en sí mismo; “los cuerpos observados” nos trae imágenes grotescas en las cuales la intimidad se transforma en espectáculo (se destaca su particular interpretación de El almuerzo sobre la hierba de Manet) y “la gloria del Mediterráneo” confirma que Picasso no olvida la herencia greco-romana que corre por sus venas, los bellos desnudos de cánones y proporciones equilibradas prueban con elocuencia que solo pudo romper escandalosamente con el arte académico porque lo dominaba a la perfección. 




La pasión que Pablo sentía por las mujeres se refleja claramente en los siguientes cuatro capítulos: en “el eterno femenino” se intenta explicar la presencia absoluta y dominante de este tema en su obra, y en “el deseo”,  el desnudo femenino se enmarca en una temática mucho más profunda aún que nos habla de la atracción entre los cuerpos, su unión y el éxtasis derivado de la misma. “La quietud secreta” hace foco en otro ámbito intimista y femenino, el harén, al cual tenemos acceso de la mano de la maestría del genio: la extensa serie Dos mujeres desnudas, en la que retrata enfrentadas a su ex  mujer Dora Maar y a su nueva esposa Françoise Gilot nos permite ver como Picasso experimenta con las formas, recorriendo el camino desde la figuración al cubismo en ambos cuerpos, mientras mantiene inalterable el  espacio cerrado entre biombos y cortinas que los contiene. Por último “los amores verdaderos” nos maravilla con los retratos de las mujeres a las que el maestro amó con intensidad, y a las cuales inmortalizó como a casi todos los aspectos de su vida: “la obra que se hace es como el diario de uno mismo”, Pablo Piscasso.




Texto: Andrea Castro. 
Fotos: ©Succession Picasso 2010
Cortesía Prensa Untref


Museo de la Universidad Nacional de Tres de Febrero
Valentín Gómez 4828, Caseros frente a la estación
De martes a domingos de 11 a 20 horas. Visitas participativas: sábados 15:30 y 17 hs. Hasta el 30 de octubre. Entrada libre y gratuita